La historia de Taller Miranda empezó hace más de un siglo, cuando en 1915 nació en Galicia Jesús Miranda. Con solo 14 años cruzó el Atlántico rumbo a Montevideo, buscando un futuro mejor. Trabajó como carpintero, carnicero y afilador, hasta que en 1940 abrió su propio taller de afilados. Años después, su hijo Roberto tomó la posta, modernizó el negocio, incorporó insumos para carnicerías y recorrió todo el país visitando a sus clientes en persona.
En 2004, la tercera generación —Marcela y Martín— decidió seguir adelante con el legado familiar. Desde entonces, llevan 20 años ampliando el catálogo, sumando tecnología y recorriendo ferias internacionales para traer el mejor equipamiento a carnicerías y minimercados. Todo, manteniendo intactos los valores que nos acompañan desde el primer día: honestidad, cercanía y compromiso con cada cliente.